lunes, 23 de mayo de 2011

La irresponsabilidad de los medios oficiales

Nadie sabe cómo va a evolucionar Fukushima...el núcleo  fundido se hunde en la tierra y podría acabar en el mar

Domingo, 22 de Mayo de 2011 - Extremadura Progresista

Ya sabemos que Fukushima no es Chernobyl, nos lo han repetido hasta la saciedad ¿o nos lo han hecho creer? pero resulta, ahora que la noticia ha desaparecido de la mayoria de los medios de comunicación, lo que nos da una muestra más de la irresponsabilidad de los medios oficiales, el corium, fuel y nucleo fundidos, puede haber escapado de la vasija y estar actualmente perforando los cimientos de cemento bajo el reactor. Esto haria imposible una parada fria del reactor, para lo cual es necesario que el nucleo siga en la vasija de contencion. El corium no estaria en estado solido ni aun estando sumergido en agua y por lo tanto existe la posibilidad de que siga perforando el cemento alcanzando los acuiferos y el mar. Esto incrementaria la radioactividad liberada al medioambiente, llegando a superar los niveles de Chernobil.

La central está emitiendo radiación desde hace más de dos meses.

NUEVOS PLANES DE CONTROL

AIEA: la crisis nuclear japonesa sigue siendo muy grave


Foto de la Noticia
Foto: REUTERS
BRUSELAS, 19 May. (Reuters/EP) -


  
El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, ha advertido este jueves de que la crisis nuclear provocada en Japón por el terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo sigue siendo "muy grave" aunque ha habido señales de progresos.
  
Las autoridades niponas han anunciado esta semana sus nuevos planes para controlar la situación en la central nuclear Fukushima-1 tras admitir que hay más problemas de los que dijeron en un principio. Aun así, mantienen el objetivo de que para el próximo enero los reactores ya estén controlados.
   
"Es un accidente muy grave", ha declarado Amano a la prensa. "La situación sigue siendo muy grave, pero hemos visto algunas señales de recuperación, como en lo referente a la electricidad y la instrumentación electrónica, y el Gobierno de Japón acaba de anunciar un plan para estabilizar los reactores", ha destacado.

La Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO), responsable de Fukushima-1, ha informado este jueves de que un grupo de trabajadores han entrado en el edificio del último de los tres reactores donde se fundieron las barras de combustible nuclear. La central está emitiendo radiación desde hace más de dos meses.

Las supuestas bondades de la era nuclear son meras ilusiones falsas


Una bomba en cada uno de los reactores

Por: Joschka Fischer*
|| 11 de Mayo del 2011




BERLÍN. Veinticinco años después del desastre nuclear de Chernóbil, la catástrofe actual en el reactor nuclear de Fukushima, en el Japón, ha revelado con claridad y de una vez por todas -es de esperar- que las supuestas bondades de la era nuclear son meras ilusiones falsas: la energía nuclear no es ni limpia, ni segura, ni barata.
    De hecho, es lo contrario. Esta energía adolece de graves riesgos irresueltos: la seguridad de las centrales, los desechos nucleares y -el más amenazador- la proliferación militar. Además, sus opciones substitutivas -y las de los combustibles fósiles- son bien conocidas y técnicamente mucho más avanzadas y sostenibles. Aceptar la energía nuclear no es una necesidad; es una opción política deliberada.
    La energía nuclear y la de los combustibles fósiles forman parte de las utopías tecnológicas de los siglos XIX y XX, basadas en la creencia en la inocencia de lo tecnológicamente viable y en que, en aquella época, solo una minoría de personas a escala mundial, la mayor parte en Occidente, se beneficiaba de los avances tecnológicos.
    En cambio, el siglo XXI se caracterizará por la comprensión de que el ecosistema mundial y sus recursos, que son indispensables para la supervivencia humana, son finitos y de que ello entraña una responsabilidad perdurable de preservar lo que tenemos. Afrontar ese imperativo entraña, al mismo tiempo, un enorme empeño tecnológico y la oportunidad de volver a definir el significado de la modernidad.
    El futuro de la energía de nueve mil millones de personas -pues esa será la población mundial a mediados del siglo- no estriba ni en los combustibles fósiles ni en la energía nuclear, sino en las fuentes de energía renovables y las espectaculares mejoras de la eficiencia energética. Ya lo sabemos.
    Entonces, ¿por que los países más avanzados, en particular, aceptan el riesgo de una megacatástrofe al intentar crear energía mediante la fisión radioactiva? La respuesta no radica, en última instancia, en utilización civil alguna de la energía nuclear, sino ante todo en sus aplicaciones militares.
    Originariamente, se utilizó la energía derivada de la división de átomos de uranio y plutonio para la fabricación del arma definitiva, la bomba atómica. La condición de potencia nuclear brinda protección y prestigio a los Estados soberanos. Incluso hoy, la bomba divide al mundo en dos clases: los pocos Estados que la tienen y los muchos que carecen de ella.
    El antiguo orden de la Guerra Fría se basaba en la carrera de armamentos nucleares entre las dos superpotencias: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Para impedir que los demás intentaran llegar a ser potencias de este estilo, lo que habría multiplicado y extendido el riesgo de confrontación nuclear, en el decenio de 1960 se formuló el Tratado sobre la no Proliferación de las Armas Nucleares, que aún sigue rigiendo las relaciones entre las potencias nucleares y el resto del mundo, con la imposición de la renuncia a quienes carecen de esas armas y la obligación del desarme a quienes las tienen.
    Naturalmente, el tratado ha sido violado o burlado por Estados que nunca lo subscribieron. Así, pues, aún hoy el riesgo sigue siendo el de que aumente el número de potencias nucleares, en particular dada la esperanza que potencias medias y pequeñas abrigan de aumentar su prestigio y su posición en los conflictos regionales. Irán es el ejemplo más actual de ello.
    La nuclearización de esos Estados, no siempre estables, amenaza con volver mucho más peligrosos los conflictos del siglo XXI y también aumentará en gran medida el riesgo de que las armas nucleares acaben en manos de terroristas.
    Pese al tratado sobre la no proliferación, no siempre ha funcionado -o no del todo- una separación clara entre la utilización civil y militar de la energía nuclear, porque las normas del tratado permiten a todos los Estados signatarios desarrollar y utilizar -con supervisión internacional- todos los componentes del ciclo del combustible nuclear para fines civiles. De modo que a partir de ahí lo único que hace falta para llegar a ser una potencia nuclear son unas pequeñas medidas técnicas y la decisión de los dirigentes políticos de adoptarlas.
    Ese poder político -y no las necesidades de la política nuclear- es lo que hace que resulte tan difícil abandonar este tipo de energía. Por regla general, la vía hacia la condición de potencia nuclear siempre empieza con los llamados programas nucleares "civiles". Así, pues, las supuestas ambiciones nucleares "civiles" del Irán, por ejemplo, han provocado una gran proliferación de dichos programas "civiles" en los Estados vecinos. 'Honni soit qui mal y pense!'
    Y, naturalmente, las reacciones de las potencias nucleares ante el desastre de Fukushima serán observadas y analizadas detenidamente por los llamados "países que se encuentran clandestinamente en el umbral".
    Así, pues, ¿cómo reaccionará el mundo -y ante todo las principales potencias nucleares- ante el desastre de Fukushima? ¿Habrá de verdad un cambio de rumbo para impulsar al mundo hacia el desarme nuclear y un futuro libre de amas nucleares? ¿O presenciaremos intentos de quitar importancia a esa calamidad y volver lo antes posible a la situación habitual?
    Lo sucedido en Fukushima ha puesto al mundo ante una disyuntiva fundamental y de grandes consecuencias. Ha sido el Japón, el país de la tecnología avanzada 'par excellence' (y no la unión Soviética), el que ha resultado incapaz de adoptar precauciones adecuadas para impedir un desastre en cuatro bloques de reactores. Entonces, ¿cuál será una futura evaluación de riesgos, si países mucho menos organizados y desarrollados empiezan a adquirir -con la asistencia activa de las potencias nucleares- capacidades para la energía nuclear civil?
    Cualquier decisión de continuar como en el pasado enviaría un mensaje inequívoco a los países que se encuentran clandestinamente en el umbral y están intentando en secreto conseguir armas nucleares: pese a la retórica elevada y a los documentos verbosos, las potencias nucleares carecen de voluntad política para cambiar de rumbo. Sin embargo, si abandonaran la energía nuclear, su trascendental cambio de parecer constituiría una fructífera contribución a la seguridad nuclear mundial y, por lo tanto, a la lucha contra la proliferación nuclear.
* Ex ministro de Asuntos Exteriores y Vicecanciller de Alemania de 1998 al 2005, fue un dirigente del Partido Verde Alemán durante casi veinte años.
© Project Syndicate/Instituto de Ciencias Humanas, 2011.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.

Superaron los niveles permitidos

Declarado, cada vez más radioactividad en el mar de Fukushima

21 de mayo de 2011 / 

Ecologiablog_radiacionenelagua
Los encargados de la planta revelan que el agua filtrada a principios de mayo era 100 veces más de radioactividad, superando los niveles permitidos.
Con un total de 250 toneladas de agua radioactiva, se puede determinar que la tarea por poner en orden los reactores en la planta de  sigo siendo sumamente complicada. La compañía ahora reconoce que la fuga descubierta el 11 de mayo en uno de los fosos de almacenamiento duró 41 horas, llevando al mar 250 metros cúbicos de agua infectada, y en el foso del reactor número 2, la fuga libero cuatro mil setecientos terabecquerelios de materiales radioactivos, contaminando 500 metros cúbicos de agua.
Las pérdidas económicas de la Tokyo Electric Power Co. (TEPCO) han alcanzado los 15 mil millones de dólares, y desde hace dos meses que sucedió el terremoto,  la planta sigue paralizada
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Rastros de radiación en las muestras de leche materna tomadas a siete mujeres

Creció 600 veces el nivel de radiactividad en Fukushima

05/05/11 Detectaron altas dosis de cesio 137 en muestras tomadas en el lecho marino.

A casi dos meses del terremoto y tsunami que devastó el noreste de Japón, se detectó que el nivel de sustancias radiactivas en la zona marítima que se extiende frente a la central nuclear de Fukushima aumentó en forma alarmante . El dato fue suministrado por la empresa de energía Tepco, responsable de la administración de la planta, en base a un pormenorizado estudio que hicieron sus técnicos.

Las muestras tomadas en los últimos días por los expertos de la compañía sobre el lecho marino que se prolonga a 15 kilómetros de la central, contienen 1.400 becquereles de cesio 137 por kilo.

Esa cifra es 600 veces superior al nivel máximo de 2,3 becquereles que había hasta ahora frente a las costas japonesas.

Ante las críticas que recibió por parte de los medios japoneses, y la creciente presión de las autoridades, la firma Tepco informó que va a desarrollar un aparato que permita la descontaminación del agua de mar para evitar mayores problemas.

Al parecer, el aparato podría estar en funcionamiento a fines de este mes, si no hay inconvenientes en el medio. La idea es bombear agua de mar contaminada a través de un contenedor de metal lleno de zeolito, un mineral muy particular que absorbe material radiactivo.

La contaminación marítima cercana a la planta no sólo es dañina para la población, sino que también viene afectando sensiblemente la pesca, uno de los principales productos del país asiático. Lo más grave de la actual situación es que Tepco admitió que no puede negar la posibilidad de que aún continúe filtrándose agua radiactiva de la planta nuclear. Explicó que por eso sigue monitoreando de cerca la situación.

Mientras tanto, surgió otro problema para las autoridades. El Ministerio de Sanidad japonés informó que se habían detectado rastros de radiación en las muestras de leche materna tomadas a siete mujeres del este y noreste del país. Cuatro de ellas viven en la región de Fukushima. Las autoridades insistieron en que los niveles de radiación encontrados no suponen riesgo alguno para la salud de los lactantes.